La Consejería de Cultura concluye la restauración de cuatro obras del escultor barroco Alonso Cano de la Catedral de Granada

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Las piezas han sido intervenidas durante cerca de dos años en los talleres del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

esculturasalonsocanoLa directora general de Bienes Culturales, Guadalupe Ruiz, ha presentado los resultados de la restauración de cuatro esculturas del artista granadino Alonso Cano, uno de los máximos exponentes del Barroco andaluz. Las piezas, que proceden de la Catedral de Granada, son los bustos de Adán y Eva, la Virgen de Belén y la escultura de San Pablo, que han sido intervenidas en los talleres del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH).

Las esculturas presentaban numerosas restauraciones anteriores, en las que habían sido repolicromadas probablemente coincidiendo con su participación en diferentes exposiciones desde principios del siglo XIX, por lo que la labor fundamental del IAPH ha sido devolver a las obras su imagen original.

El proyecto de intervención se ha desarrollado entre los meses de enero del 2008 y octubre del 2009. Durante este tiempo, el IAPH ha efectuado los estudios previos: informe radiológico, examen de las obras con iluminación ultravioleta, análisis de la superficie polícroma con lupa binocular y estudio de correspondencia de las capas.

Además, se han realizado estudios de caracterización de los materiales constitutivos de las obras, como la identificación de la madera y una exhaustiva analítica de la policromía, que ha permitido conocer tanto las características técnicas y materiales de las piezas como el estado de conservación que presentaban antes de su intervención.


En líneas generales y siguiendo los criterios del IAPH, la metodología de conservación-restauración aplicada en la intervención de estas esculturas ha consistido en la consolidación del soporte, la limpieza general de depósitos superficiales y la eliminación de repintes.

Los bustos de Adán y Eva, realizados por Alonso Cano hacia 1666, quedaron sin concluir a la muerte de éste, por lo que la policromía la llevó a cabo en 1676 su discípulo, Juan Vélez de Ulloa. El cabildo catedralicio granadino las adquirió en la testamentaría del artista y está documentada desde el siglo XVIII su ubicación en el lugar que hoy ocupan en la Catedral, el arco toral de la capilla mayor.

Los bustos están tallados en madera de conífera, en concreto, de pino negral, mediante varios bloques ensamblados entre sí. Los movimientos de dilatación y contracción de estas piezas han provocado una serie de fisuras en las esculturas, lo que constituye uno de los principales problemas de su estado de conservación. El IAPH ha actuado así en esas grietas y, a nivel de policromía, en la eliminación de repintes y estucos añadidos en otras intervenciones que alteraban la estética original de las obras. Además, y de forma preventiva, se ha llevado a cabo una desinsectación de las esculturas al presentar algunas alteraciones ocasionadas por insectos xilófagos.

En los bustos de Adán y Eva, incluso sin concluir su policromía, Alonso Cano trasmite a través de los volúmenes de las esculturas la técnica de su modelado y una intención expresiva. Estas piezas suponen la culminación material de la producción de este artista, una de las mejores figuras del barroco andaluz.

Virgen de Belén

Con la pequeña imagen (45 cms.) de la Virgen de Belén, realizada en 1664 para sustituir a la Inmaculada que el maestro había tallado para el remate del facistol de la catedral granadina, Alonso Cano sigue el esquema compositivo de su última Inmaculada aunque con algunas variantes. Sin embargo, los méritos de la obra sustituta hicieron que fuera llevada al museo catedralicio y reemplazada por otra Inmaculada de Diego de Mora.

La intervención en el IAPH sobre esta pieza se ha centrado en una actuación de conservación, así como en la realización de una limpieza uniforme de la obra, que había sido sometida con anterioridad a limpiezas desiguales. Además, se ha reintegrado la policromía en algunas zonas donde se habían producido pérdidas de pintura.

Por último, el busto de San Pablo fue realizado en la última etapa del artista, en torno a los años 1660 y 1665, y se conserva en el Museo de la Catedral de Granada. Se trata de una obra absoluta de Cano, con la que se desmarca de sus formas concentradas para ofrecer una escultura de rasgos atormentados, vigorosa expresión y abundante barba labrada a base de largas guedejas de cabello, efecto ensayado anteriormente por imagineros como Andrés de Ocampo. Su estilo recuerda al inmortal 'Moisés' de Miguel Ángel.

Al tratarse de una pieza que ha sufrido numerosas restauraciones a lo largo de su historia, la intervención del IAPH ha consistido en la eliminación de los añadidos de policromía que ocultaban las calidades técnicas de la obra y que impedían una lectura completa de la imagen.

 
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