Ayer se celebró la primera gala que el Hocus Pocus realizaba en esta séptima edición en el Teatro Isabel la Católica. Con la actuación de Jean Philippe, experto mundial en la globoflexia, y Xavier Mortimer, ambos del país vecino, Francia.

Se abrió el telón con Jean Philippe. Un espectáculo sencillo que se centraba en la globoflexia y mucho humor. Una caña de globos pescó la carta que había elegido un niño del público, su abuelo con globos fue uno de los invitados del escenario y un perro negro de látex fue el encargado de cerrar el truco de magia en el que una chica del público había colaborado. Sencillo pero genial para ir calentando el ambiente de la sala.
El gran espectáculo lo dio el francés Xavier Mortimer con su espectáculo ‘L'ombre Orchestre'. Esto sí se le puede llamar espectáculo, un conjunto de instrumentos, mezclados con mimo, malabares, sombras chinescas y magia. Salió a la escenario con un acordeón que recordaba a las calles de parís, un sonido bohemio, que fue pasando a humor y a magia jugando con pompas irrompibles que aparecían y desaparecían a su gusto. Todo con una gran sincronización de sombras chinescas de donde salía y entraba el personaje como si de una televisión se tratara.
Acordeón, trombón, una guitarra de globos de donde salió una ‘mini guitarra' española, una pandereta, un diábolo que emitía el sonido del violín y un piano que suena solo, sin duda un verdadero hombre orquesta tal y como el nombre del espectáculo nos había avisado. Todo trascurrió entre objetos que se transformaban, desaparecían, cambiaban de estado y salían de lugares imposibles.
Un show dignos del ‘Circo del Sol' y trucos de magia de lo más graciosos y sorprendentes. El público se vino debajo de aplausos y la risa empezó a contagiarse.
Para terminar deslumbró e hizo patente el gran manejo que tiene de los instrumentos convirtiéndose en lo que todo el público pensó que sería el hombre orquesta. Con una mano hizo sonar el clarinete, con otra el acordeón y con las rodillas los platillos. Un momento de euforia que pasó a sonido de acordeón con aires parisinos, tal y como había empezado, lo que hacía presagiar el final.
Se cierra el telón y el público de pie aplaude eufóricamente. El Hocus Pocus de este año ha dejado con la boca abierta a los pequeños y los no tan pequeños, el público se quedó con ganas de más.

















